Blanco y tinto, los dos casi recién nacidos, van cruzando el invierno de la mano, recorriendo las calles, los lugares de siempre y otros nuevos, las copas de los conocidos y los desconocidos, escribiendo poemas en verde y en morado que van almacenándose en la memoria y en el paladar de los que los conocen. Crecen, se aventuran a descubrir nuevas zonas, desfilan, se muestran a sí mismos como son, gustan, se instalan, se destapan y ofrecen sus perfumes cual anticipo olfativo de la primavera.
Blanco y tinto, dos Destiempos, dos colores, dos poemas… pero, siempre deseo en tiempo de destiempo.
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Está a punto de nacer. El parto está siendo largo, pero, a partir del próximo lunes, el nuevo Destiempo blanco podrá empezar a llenar las copas de frescura. Espero que lo disfrutéis. 
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Nov 29 2009
Filed In: Catas
Cuando un grupo de amigos deciden reunirse en casa en torno a una sesión de cata de vinos, suele ocurrir que las horas pasan, entre copas, preguntas, respuestas, comentarios y, también muchas risas. El viernes pasado, organizamos una cata en casa de Alicia y Javier (una casa preciosa, por cierto), con el tema que ellos me propusieron, “Vinos de buena relación calidad/ precio” que pudieran encontrar fácilmente en tiendas especializadas. Catamos 6 vinos, un blanco, un rosado y 4 tintos, de distintas zonas y variedades de uva de nuestra geografía. Destiempo también estuvo presente entre los tintos, espero que a todos os gustara. Como siempre, disfruté de poder compartir con el grupo unas horas entre copas de vinos interesantes y gente dispuesta a aprender y a disfrutar también de este maravilloso mundo del vino.
Desde aquí, os quiero dar las gracias a todos por participar y, por supuesto, a Alicia y Javier por la organización y el estupendo espacio que nos ofrecieron.
Las fotos no están muy allá, pero, os podéis hacer una idea de la cata (gracias también, Sergio, por ser el fotógrafo oficial).
Un abrazo y, hasta pronto.

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Sigue avanzando, abriéndose camino entre las hojas secas, las mareas de coches y el tumultuoso oleaje de las prisas de la ciudad. Poco a poco, se acomoda en los puertos que le acogen y sigue su camino, buscando regalar nuevas sonrisas y llenar cada copa de sueños y poesía.
En el Restaurante El Quinto Vino (C/ Hernani, 48), podéis disfrutarlo junto con las buenas comidas y la amable sonrisa de Luis.
En Bodegas Casas (Avenida Ciudad de Barcelona, 23), podéis encontrar a Destiempo en las estanterías de Goyo y disfrutar de uno de los clásicos lugares de reunión, alrededor de una larga barra, como las de las antiguas tabernas madrileñas (que, por cierto, lo es).
Miguel Lafuente, en Bodegas Lafuente (C/ Luchana, 28), ha incluído a Destiempo entre las referencias de esta estupenda y castiza vinoteca de Madrid, en pleno corazón de Chamberí. Así que, también podéis encontrarlo en esta tienda especializada, en la que siempre disfrutaréis de un trato amable y profesional.
Pronto habrá más novedades. Agradezco el apoyo de todos los que han confiado y confían en mi pequeño sueño, hecho realidad en las botellas de Destiempo, que navega Noviembre, cruzando el otoño en vuestras copas.
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Mientras los árboles se desvisten y alfombran las aceras con su manto de hojas, la luz anaranjada del otoño alumbra nuevos lugares donde Destiempo, poco a poco se acomoda y crece y os espera con ganas de teñir intensamente vuestras copas de color picota.
Podéis encontrarlo en el Dominio de Antargü (C/ Ronda de Atocha, 16), vinoteca y restaurante donde José Manuel os abrirá las puertas a la gastronomía y al maravilloso mundo del vino.
En el Restaurante Sicilia in Bocca (Pº Yeserías, nº 7), podéis acompañar a Destiempo con las delicias delicias de la cocina siciliana que Salvattore os puede ofrecer.
En El Boga Bar o Bogavante de Almirante (C/ Almirante, 11), Alberto os deleitará con su excelente cocina y sus productos de primera calidad.
Podéis encontrarlo también en tiendas de vino especializadas, como Licorilandia (C/ León, 30), donde Palmira le mima desde su nacimiento, y Al Qatar (Isabel Tintero, 1), donde sigue creciendo en las buenas manos de Katy y Antonio.
Próximamente habrá más noticias y novedades. De momento, feliz otoño. Y, feliz Destiempo.
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Aunque aún no esté actualizada la ruta de Destiempo, ya hay algunos lugares más donde podéis encontrarlo y, espero que pronto en otros muchos que, ya os iré contando. De momento os digo dónde está, de los sitios que no aparecen en la ruta:
Malatesta (C/ Olmo, 3). Lleva ya meses rodando por las copas del lugar. Los más nocturnos, podéis pasar por allí tarde y tomar una copa de buen vino.
Genoveva de Barri (C/ Espejo, 10). También lleva tiempo en este coqueto restaurante de la zona de Ópera. Pilar y Gonzalo os atenderán con gusto y siempre con una sonrisa.
Bodegas El Águila (C/ Águila, 16). Desde la semana pasada, podéis disfrutar de Destiempo en vuestras copas en esta agradable taberna de la Latina.
La Cara B (C/ Águila, antigua Taberna de la Paloma). Luis y Juan prácticamente acaban de abrir este pequeño pero encantador local. Allí podréis disfrutar de Destiempo acompañado de unas estupendas tapas calientes.
Mercado de San Miguel (Plaza de San Miguel, s. n.). También en este precioso espacio podéis encontrar Destiempo, siempre a la temperatura perfecta y servido por profesionals en buenas copas.
Pronto os contaré en qué tiendas especializadas podéis encontrar botellas de Destiempo para disfrutarlas cuando y como más os apetezca.
Brindemos por ello!
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Todo estaba preparado para comenzar. Las copas esperaban limpísimas sobre el mantel blanco mientras el grupo se acomodaba en torno a la mesa. Empecé a hablar de las fases de la cata, del método de elaboración de los vinos rosados, de la composición de la uva… Silencio total, sin preguntas, todo estaba clarísimo… Sobre todo, para mí, que sabía que estaban deseando pasar a la acción. Así que, una vez que terminé de llenar la pizarra de esquemas con letras rojas, empecé a llenar las copas y, poco a poco, la tarde toda se tiñó de rosa.
Navarra, Valladolid, Cataluña, Valencia… Cada copa de vino nos hace viajar por la geografía, conocer el clima, la tierra, las variedades de uva que cultivan, los métodos de elaboración que utilizan. Y, por otro lado, nos hace también volar y explorar desde nosotros mismos el mundo de los sentidos.
Empezamos catando Garnacha de Navarra, Gran Feudo 2008, de Bodegas Chivite. Continuamos con otro Garnacha, pero, completamente distinto, el Malvarrosa, de Valencia, un semidulce natural con 35 g/l de azúcares. Seguimos el viaje por Cigales con Viña Revenga. Y, de allí, aterrizamos en Cataluña, con un Merlot de Jaume Serra (Penedés) y un Raimat “Rosado Frutal”, Cabernet Sauvignon y Merlot, de Costers de Segre. Terminamos de nuevo en Navarra, con un Merlot fermentado en barrica, Castillo de Monjardín.
Las sensaciones fueron muchas. Parsimonia se llenó de flores y frutas rojas y el inicialmente tímido grupo, empezó a despertar y a sumergirse en el viaje a través de las copas, a comparar variedades, zonas, colores, aromas, sabores… Preguntas, respuestas, comentarios y, como siempre, disfrutamos de un rato agradable y divertido destapando los sueños que encierran las botellas de vino. Al menos yo, pero, espero que, para los que lo compartisteis conmigo también fuera así.
Mil gracias por venir y, seguiremos disfrutando del maravilloso mundo del vino.

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Sep 04 2009
Filed In: Catas
Hace tiempo, mucho antes de estrenar esta página web, escribí “Del Gris al Picota Intenso”. Y, he querido incluirlo aquí porque, me parece una buena introducción de lo que pretendo hacer, entre otras cosas, a través de esta puerta abierta a todos los que quieran pasearse entre copas llenas de historias y sensaciones. La conclusión final o, lo que yo quería plasmar en esas líneas es, cómo el descubrimiento del apasionante mundo del vino puede llegar a cambiar la vida de una persona que, hasta aquel momento, carecía de toda ilusión. No quiero decir con esto que vosotros no las tengáis, pero sí que, si queréis participar, se os pueden abrir las puertas para que tengáis una más: aprender y disfrutar del maravilloso mundo del vino.
Pronto habrá más información sobre las distintas catas y actividades que se pueden organizar, desde las habituales en Parsimonia (C/ San Simón, 3), hasta catas a medida, a domicilio, para particulares, empresas, grupos… Todo lo que podáis imaginar.
De momento, vuelven las Catas Temáticas en Parsimonia. Como aún hace calor, hemos pensado empezar con una cata fresca: vinos rosados. Probablemente, para muchos de vosotros, estos vinos pasen incluso desapercibidos, por razones que comentaremos, pero, si aprendéis a conocerlos, los rosados encierran todo un mundo de sensaciones y matices que a mí, personalmente, me parecen maravillosos. Empezaremos dando un repaso general a la metodología de la cata y, tras comentar el método de elaboración de los vinos rosados, pasaremos rápidamente a la acción, catando unos cuantos vinos de diferentes variedades y zonas vitícolas.
Lo demás, lo podéis descubrir el sábado, 12 de septiembre, a las 19 h en Parsimonia.
Para cualquier información que necesitéis, no dudéis en poneros en contacto conmigo.
¡Os espero!

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DEL GRIS AL PICOTA INTENSO
Su vida transcurría obstinadamente gris. Cada mañana, salía de sus sábanas grises al subsuelo gris para tomar el tren que le llevaba a su oficina gris. Bajo la fría luz de los fluorescentes, rodeado de montañas de papeles y el incesante sonido del teléfono, pasaba las horas más grises del mundo, vacío de ilusiones, sin sueños y sin horizontes. Tan sólo el humo gris de la ciudad al otro lado de los cristales.
Le conocí una tarde más gris que todo el alma suya que asomaba por sus ojos. Encontré una mirada tan fría que me refrescó el pensamiento de una tarde oscura y pesada en medio de un agosto insoportable, tórrido y desangelado en la ciudad, y, decidí cambiar el rumbo de nuestros silencios. O, quizás desviarlo.
Me fijé en su pelo. Tenía un remolino en el flequillo que desentonaba alegre entre sus canas. Cuando le ví, supe que necesitaba encontrar algún color que le hiciera soñar. Y así fue que le tendí mi mano y una copa de vino. Y después otra, y otra más.
Y así fuimos cruzando la noche, desnudando aquel gris de su mirada y vistiéndonos los dos del más intenso picota que el vino soñó con brindarnos. Pasadas las horas, yo le seguía hablando de aquel pequeño sueño mío, hecho realidad en nuestras copas. Le conté que la botella de Destiempo que tenía delante estaba llena de vida. Y de mi vida. Le conté que Destiempo es poesía, que se expresa pleno de juventud, potencia y armonía a ritmo alegre de fruta madura fundida en elegante abrazo con matices tostados y de especias. Que se muestra sensual y fresco, llenando la boca de intensidad. Que evoca apasionados versos manuscritos en cada copa, deseo en tiempo de destiempo.
Aquella noche fue la primera de tantas otras noches y días que después compartiríamos, dibujando sueños de vino y poesía.
Unos años después, cuando la mañana se desperezaba frente al mar en un pueblito del Sur y yo leía mi revista de vinos habitual, me topé con aquel remolino en el flequillo y unos ojos de mirada brillante en una fotografía llena de color, junto con su nombre y un artículo de opinión que comenzaba diciendo:
“Mi vida transcurría obstinadamente gris. Pasaba las horas más grises del mundo, vacío de ilusiones, sin sueños y sin horizontes. Tan sólo el humo gris de la ciudad al otro lado de los cristales.
Una noche de agosto, ella me hizo soñar y me descubrió este maravilloso mundo en el que vivo inmerso. Precisamente aquella noche, me bebí mis destiempos en todas las copas de Destiempo que tomamos. Era su primer vino y hoy, unas cuantas vendimias después, quiero hablar del Destiempo actual, que me sigue llenando de color, tal y como aquel día en que mi vida empezó a desvestirse de gris para teñirse de picota intenso.”
Hablaba de mi vino con cariño en aquel artículo, pero, realmente, hablaba con cariño de su cambio de vida. Le leí como si estuviera mirando a sus ojos, ahora vivos y llenos de color. Sonreí y me alegré de reconocerle en su nuevo sueño de vino y poesía. Se había convertido en un prestigioso crítico y, sobre todo, en una persona feliz e ilusionada con su cotidiano navegar entre todos los vinos que puede descubrir y describir.
Así sucede. El vino nos abre un mundo mágico de sensaciones que nos cambia la vida para teñirla de color. A mí me da felicidad desde hace años. Y a él… Estoy convencida de que también, pero, voy a llamarle para cenar, y, que me cuente.
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